Alcalde de Cozumel en desacuerdo por la zona de extracción de Arena
Es lunes, el día anunciado para que las autoridades federales, a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Semarnat, funcionarios de la entidad y los presidentes municipales de dos de los tres municipios involucrados en el Proyecto de Restauración de Playas del norte de Quintana Roo, encabecen una conferencia de prensa en Cancún para anunciar que el proyecto es viable.
La ausencia del edil cozumeleño -Juan Carlos González Hernández- se debe, según dijo, a que está en desacuerdo con el sitio de extracción de arena: el Banco Norte cercano a la costa de Cozumel.
El munícipe expuso durante el fin de semana que está consciente del costo político de la decisión de dragar el arenal norte de la ínsula. Afirmó que los especialistas de Semarnat, están dispuestos a probar con rigurosidad científica que no habrá afectación al entorno ecológico con la extracción de más de siete millones de metros cúbicos de sedimento marino en el arenal norte de la isla.
Recuperación de playas, urgencia impostergable
Todos los habitantes de este bello espacio geográfico llamado Cozumel, están conscientes de la urgente necesidad de que las playas de Cancún y Playa del Carmen -principalmente- sean restauradas.
Es cierto, como dicen los empresarios hoteleros de Cancún, los turistas que llegan a los destinos del Caribe mexicano, lo hacen atraídos por la fama internacional de las playas de blanca y fina arena. Imagen que ya es sólo un recuerdo en muchos casos. La erosión de playas ha puesto de rodillas a Cancún como destino turístico internacional.
Publicidad oportunista, como la del Ministerio de Turismo de República Dominicana, mostrando las playas pedregosas de Cancún en contraste con uno de sus mejores balnearios, cartel publicitario acompañado de irónica leyenda : “¿Esto es lo que buscas…o Esto?”, son síntomas de que la feroz competencia de otros destinos del área buscan desplazar a Cancún como la meca turística del Caribe.
La historia parece repetirse
Dicen los grandes historiadores que quienes no conocen la historia están condenados a repetir los errores del pasado. Quizá no se ha entendido bien que lo que la mayor parte de la sociedad cozumeleña rechaza, no es el proyecto de recuperación de playas, sino el punto de dragado.
En una consulta pública promovida por Semarnat -pero a solicitud de grupos opositores locales al dragado en el arenal norte- la inclinación de la balanza hacia quienes se opusieron al polémico proyecto de extraer los siete millones de metros cúbicos de material marino, fue contundente.
Maestros retirados, ex funcionarios, ambientalistas, prestadores de servicios acuáticos, experimentados marinos, biólogos independientes y hasta un ex director del Parque Nacional Marino de Cozumel, afirmaron su rechazo total al proyecto por el efecto ambiental de extraer tal cantidad de sedimento marino.
Al optimismo inicial de los ponentes locales, surgió la duda derivada de un suceso similar ocurrido en el pasado, relacionado también con el ambiente. “La consulta pública, ¿va a servir de algo?” alguien puso el tema en el centro de discusión. Fue inevitable que vinieran los recuerdos.
En 1996, buzos, ambientalistas y hasta el ahora extinto Ramón Bravo, gran oceanólogo mexicano, reprobaron la construcción del muelle Puerta Maya por estar a pocos metros del arrecife Paraíso, al sur, a menos de seis kilómetros de San Miguel de Cozumel.
Fue tal la presión contra el proyecto, que el entonces gobernador, Mario Villanueva Madrid, dispuso una consulta pública para que “los cozumeleños decidieran”. Un cálido domingo de verano cientos de cozumeleños acudieron a votar sobre la aprobación o rechazo del proyecto.
El resultado fue contundente: casi un 80 por ciento de la población de esta isla dio un rotundo no a la construcción de Puerta Maya en el lugar en que hoy se levanta la principal terminal para cruceros de Cozumel, Quintana Roo y probablemente de México.
La decisión para no cambiar el sitio de construcción de la importante infraestructura portuaria -según filtró en su tiempo la prensa- era por que había fuertes intereses políticos y económicos con los propietarios del terreno en que se construyó el muelle.