Greg y sus sueños de pirado
Moisés Valadez Luna
¡La ideología! tema de moda por las alianzas y acontecimientos políticos, en los que queramos o no, estamos inmersos todos, porque en ello va un proyecto del estado y sus pobladores.
La discusión entre ideología y conocimiento (ciencia) no es nueva, pero en la cuestión social se reduce a un medio siglo de discusión, en cuyo vértice se encuentra el debate entre el marxismo como ideología y no como un método científico de análisis de la historia.
El representante de la oposición de la ciencia social a las ideologías es Jürgen Habermas, aunque curiosamente en el nuevo libro de Dan Brown, encuentro la explicación más sencilla para las ideologías, lo que denomina PCC.
El escritor señala que para saber si una ideología es una religión deben aplicar el test de Litmus (la prueba del ácido) y señala que las características para considerar a una ideología como religión son Prometer, Creer y Convertir.
En ese nivel están nuestros políticos, nadie puede negar que la partidocracia tiene las características de PCC, ni modo estamos en ese nivel, pura y simple ideología.
Por eso el amasiato, entre política y religión resurge como un ente retrograda, que atrasa a la sociedad a la era medieval, sus más fieles defensores son títeres de los que no dan la cara.
Desafortunadamente, los hombres libres y de buenas costumbres, deberían oponerse a toda forma que limite el libre pensamiento y retrase el avance de la sociedad a formas más elevadas de conciencia.
Hay un “monito” que lejos de contribuir a eso, está por demás enajenado mentalmente, ve fantasmas, encarnaciones de Satanás, ángeles, habla de luz y oscuridad, como si fuera líder del SME.
Sí ese que se dice excelente administrador, que tiene al municipio en la oscuridad, como un mundo paralelo de su mente oscurantista y, por lo tanto obtusa, que piensa que los íconos son representaciones de la realidad.
Vemos por qué los íconos son mentiras, un anuncio en carretera que señala una curva, no es la curva en sí, un dibujo de un tanque de gas no es el tanque de gas, la idea original es de Umberto Eco, quien describía a la semiótica como la ciencia de la mentira.
Hay quienes creen en el poder de los símbolos, a los dioses indígenas, se sobrepusieron, mediante el sincretismo (sería mejor decir se sincretizaron) los dioses de la religión católica, a Quetzalcóatl le quitaron las plumas y le cambiaron el sexo, por un manto de estrellas y se sincretiza en un nombre Guadalupe.
La virulencia no ha de tardar, excepto que para unas ideologías PCC, que no tienen ningún ícono para venerar, por ejemplo la religión mormona.
Lo que vale en sí es que los partidos se han convertido en iglesias, que hacen lo mismo que los curas, peor que eso, tienen sus inquisidores, sus papás, sus sacerdotes y sus vacas sagradas.
Perversores de la ideología que pregonan; prometen, creen y quieren convertir a su culto a miles de ciudadanos.
Esos que sueñan con llegar a una gubernatura, para poder construir plazas bicentenarias en Chetumal, vender la Ribera Maya, convertir en museo humano a la zona maya, etc., espero que los quintanarroenses no quieran vivir las locuras y ocurrencias de un pirado, tránsfuga de Tecpan de Galeana y que pretende, por lo mismo, llamar Cancún de Juárez, bien dicen que nadie puede negar su origen.
Bonito “Nido de Serpientes de Juárez” sería la traducción, nombre ni que fuéramos igual de arrastrados que su séquito.
Hasta mañana.